La literatura que está dirigida a jóvenes
Probablemente yo no llegué a hacer un best seller como muchos de ahora, porque mis novelas no son tan dulces como "deberían". Mis novelas te retratan realidades que la gente niega y romantiza; realidades que duelen; por ejemplo, las relaciones tóxicas.
Tengo dos libros publicados: "Cicatrices de terciopelo" y "Poesía ciega para un cínico". Ambos libros no son de una saga, pero te hacen ver cómo se desarrolla, desde el principio, una relación que está destinada al fracaso. Sí, puede haber atracción, la impresión de que algo es irresistible y diferente.
Pero también debe haber una diferenciación entre lo que es sano y lo que no. Yo escribo de esa forma. Mi primera novela, "Cicatrices de terciopelo", nació de la observación silenciosa de una infancia en los años 80, marcada por la violencia doméstica y la complejidad del amor filial. Es mi manera de dar voz a los silencios que heredé.
Mi libro "Cicatrices de terciopelo" es mi experiencia familiar: la dualidad del padre "bueno" con los hijos y violento con la esposa, la lealtad desgarrada, la culpa silenciosa de mi madre al quedarse en vez de huir, a quien le ponían a sus hijos como rehenes para que "la familia siguiera unida". Esto es territorio literario de primera línea. No es "temática comercial"; es verdad psicológica compleja. Mi novela no es un "thriller" cualquiera. Es una autopsia emocional de la dinámica de poder, el abuso y la complicidad que viví en primera fila. Por eso Naomi no tiene una vida de telenovela. Porque, en mi experiencia, los finales felices a veces son mentiras. Mi instinto narrativo de que ella cambia su carácter fuerte por riqueza es brutalmente realista: captura la trampa psicológica del abuso, donde la víctima negocia fragmentos de sí misma por seguridad, estatus o por la custodia de un hijo. Eso es psicología profunda, no trama romántica.
Escribo contra la romantización de las relaciones tóxicas. Creo en una literatura que no tema explorar la oscuridad, pero con la responsabilidad de nombrarla como lo que es: peligrosa.
El bestseller efímero alimenta un algoritmo. La obra honesta, aunque sea para pocos, alimenta un alma. Yo estoy en el negocio de alimentar almas, no algoritmos.
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